Volver7 de agosto de 2026

Qué es un prompt y cómo escribir el tuyo, con ejemplos reales

Un prompt es la instrucción que le das a la IA, y de ella depende todo lo que te contesta. Te explico cómo se escribe uno que funcione, con ejemplos reales del antes y el después.

Abres ChatGPT, escribes «escríbeme un post para Instagram» y le das a enviar. Lo que sale está bien escrito y le serviría igual a una fisio de Bilbao que a una asesora de Murcia. A ti, poco.

Ahí es donde mucha gente cierra la pestaña y decide que esto de la IA no va con su negocio.

Casi siempre falla lo mismo: la instrucción que le has dado. Eso es un prompt.

Y escribir uno bueno se aprende en una tarde. Te dejo lo que a mí me funciona, con ejemplos reales del antes y el después.

Qué es un prompt

Un prompt es la instrucción que le das a una inteligencia artificial para que haga algo por ti. Es el texto que escribes en el recuadro de ChatGPT, de Claude o de Gemini. De ahí sale todo lo demás, porque la IA solo puede responder a lo que le has pedido.

Piénsalo como el encargo que le haces a alguien que acaba de entrar a trabajar contigo. Es rapidísima y ha leído una barbaridad, pero no conoce tu negocio ni cómo hablas tú.

Si le dices «hazme un texto para la web», te trae un texto para una web. Una cualquiera. Si le explicas a quién te diriges y con qué tono hablas, te trae el tuyo.

Qué significa prompt en español

«Prompt» viene del inglés y se traduce como indicación o pie, igual que el pie que se le da a un actor para que arranque su frase.

En informática se llamaba prompt a la línea donde escribías las órdenes al ordenador, la de C:\> de toda la vida. Ahora es donde le escribes las órdenes a la IA. En España se ha quedado la palabra en inglés, así que no le busques traducción: se dice prompt y ya está.

Por qué el prompt cambia por completo la respuesta

Pongamos una fotógrafa de bodas que quiere la descripción de su página de servicios. Le pide esto a ChatGPT:

Prompt flojo: «Escríbeme la descripción de mi servicio de fotografía de bodas».

Y sale lo que te imaginas: «capturamos los momentos más especiales del día más importante de tu vida». Podría firmarlo cualquier otra fotógrafa de su ciudad.

Ahora lo mismo, dicho de otra manera:

Prompt bueno: «Eres copywriter especializada en negocios de servicios. Escribe la descripción de mi servicio de fotografía de bodas para mi página web. Trabajo en Málaga, hago bodas pequeñas de menos de 60 invitados y mi estilo es documental, sin poses. Mis clientas son parejas de 30 a 40 años que odian las fotos forzadas. Máximo 150 palabras, en segunda persona, tono cercano y sin frases hechas del tipo "el día más importante de tu vida". Termina invitando a ver el porfolio».

Misma herramienta y mismo día. Lo único que ha cambiado es lo que le ha contado antes de pedirle nada.

Esto pasa con todo, desde una descripción de servicio hasta un artículo de blog trabajado para SEO. Lo que la IA no sabe de tu negocio se lo tienes que contar tú.

Las cinco piezas de un prompt que funciona

No hay una fórmula mágica, pero sí cinco piezas que, cuando están, la respuesta mejora casi siempre:

  1. El papel. Dile quién quieres que sea. «Eres copywriter», «eres asesora fiscal». Con eso ya elige un vocabulario y una forma de explicar.
  2. El contexto. Qué haces, a quién te diriges y dónde va a usarse ese texto. Es la pieza que más se salta la gente y la que más se nota.
  3. La tarea. Qué quieres exactamente, con números si se puede. «Dame 10 ideas de publicaciones» en lugar de «dame ideas».
  4. El formato. Cómo lo quieres: una lista, una tabla, un email de cinco líneas, un texto de 300 palabras. Si no lo dices, elige ella.
  5. Los límites. Qué no quieres. «Sin emojis», «nada de la palabra empoderar». Prohibir cosas funciona sorprendentemente bien.
Si un día tienes prisa, quédate con dos: el contexto y el formato. Son las que más levantan la respuesta con menos esfuerzo.

Ejemplos de prompts reales, con el antes y el después

Aquí tienes cuatro casos de perfiles distintos. Fíjate sobre todo en la información que se añade de un prompt al otro.

1. Un email de seguimiento a un presupuesto

Flojo: «Escríbeme un email de seguimiento de un presupuesto».

Bueno: «Soy consultora de recursos humanos y trabajo con empresas de 10 a 50 empleados. Hace 12 días envié un presupuesto de 2.400 € para un plan de formación interna y no he tenido respuesta. Escríbeme un email de seguimiento de 6 líneas máximo, cercano y sin presionar, que dé pie a contestar aunque la respuesta sea que no. Tutea. Sin signos de exclamación».

2. La descripción de un servicio para la web

Flojo: «Descríbeme el servicio de fisioterapia deportiva».

Bueno: «Eres redactora web. Escribe la descripción del servicio de fisioterapia deportiva de mi clínica en Valladolid. Mis pacientes son corredores aficionados que se apuntan a medias maratones y llegan con molestias que arrastran meses. Explica en qué consiste la primera sesión, cuánto dura y qué se llevan de ella. 200 palabras, encabezado y tres párrafos cortos, tono claro y sin palabras técnicas sin explicar».

3. Ideas de contenido para el mes

Flojo: «Dame ideas para Instagram».

Bueno: «Soy formadora de Excel para personas que trabajan en administración y les da pánico todo lo que suene a fórmula. Dame 12 ideas de publicaciones para Instagram: 6 que enseñen algo concreto que puedan aplicar en 5 minutos y 6 que rompan un mito sobre Excel. Formato: un titular corto y una línea explicando qué se cuenta. Nada de motivación genérica».

4. La ficha de un producto

Flojo: «Escribe la ficha de una taza de cerámica».

Bueno: «Eres copywriter de ecommerce artesano. Escribe la ficha de producto de una taza de cerámica hecha a mano, esmalte azul cobalto, 300 ml, apta para lavavajillas, 28 €. Vendo a gente que regala piezas únicas. Incluye: dos frases de apertura, una lista de 4 características y una nota sobre las pequeñas diferencias entre piezas por ser artesanales. 120 palabras».

Los cuatro «buenos» son más largos, sí. Escribirlos te lleva dos minutos más y te ahorra media hora de reescribir lo que sale.

Los errores que hacen que la IA te conteste cualquier cosa

Estos son los que veo una y otra vez cuando alguien me enseña su pantalla:

  • Pedir en abstracto. «Ayúdame con mi marketing» le deja la decisión entera a ella, y elige lo más genérico que sabe.
  • No decir para quién es. Si no le dices a quién te diriges, te escribe para un público imaginario que no se parece al tuyo. Si esta parte se te atraganta, te vendrá bien pasar antes por tu mensaje de marca.
  • Meter cinco encargos en uno. «Escríbeme la web, el email y los posts» acaba en un batiburrillo. Uno cada vez.
  • Aceptar la primera respuesta. La primera es un borrador. Casi siempre.
  • No decir el tono. Por defecto escribe en un registro de folleto corporativo que se huele a distancia.
  • Dar por buenos los datos. Si te suelta una cifra o una ley, compruébalo. Se las inventa con total aplomo.

Qué hacer cuando el prompt no ha salido bien

Lo normal es que el primer intento se quede a medias. Corrige sobre la marcha, en la misma conversación, en vez de volver a empezar.

  • Dile qué falla. «Demasiado formal, bájalo un punto». «El tercer párrafo sobra».
  • Pídele que te pregunte antes. «Antes de escribir, hazme las 5 preguntas que necesites para hacerlo bien». Esto es lo que más me ha cambiado la forma de trabajar con ella.
  • Pídele varias versiones. «Dame 3 opciones con enfoques distintos» y te quedas con la que más se parezca a ti.
  • Pídele que mejore tu propio prompt. Le pegas lo que escribiste y le dices: «reescribe esta instrucción para que el resultado sea más concreto». Funciona muy bien.

La ingeniería de prompts y si de verdad te hace falta

Vas a ver el término por todas partes. La ingeniería de prompts es, dicho llano, el oficio de escribir instrucciones para que una IA haga lo que quieres, y sí, hay gente que se dedica a ello a un nivel serio.

Voy a mojarme: para lo que tú necesitas en tu negocio, la mayoría de esos cursos te venden como técnica avanzada lo que es explicarte bien. Si sabes contarle a una persona lo que quieres, ya sabes lo suficiente.

Donde sí cambia la cosa es cuando montas algo que se repite solo, como una automatización que te redacta todos los emails de bienvenida o una IA conectada a tu WordPress. Ahí el prompt se convierte en una pieza del sistema y merece la pena afinarlo de verdad.

Guarda los prompts que te funcionan

Este es el paso que casi nadie da y el que más tiempo te devuelve.

Cuando un prompt te dé un resultado que te gusta, cópialo y guárdalo. Un documento, una nota, una carpeta, lo que ya uses. Con el nombre de la tarea delante, para encontrarlo.

En un par de meses tienes tu propia biblioteca: el prompt de los emails de seguimiento, el de las fichas de servicio. Dejas de escribir desde cero y pasas a rellenar huecos.

Es la misma idea que montar tu jornada con ayuda de la IA: lo que haces cada semana, lo dejas preparado una vez.

Por dónde empezar

Coge una tarea que hagas cada semana. Una sola: el email que mandas siempre, o la descripción de un servicio.

Escribe el prompt con las cinco piezas de arriba. Míralo, corrígelo dos o tres veces y, cuando te guste, guárdalo.

Si prefieres que lo veamos juntas y salir con tus prompts hechos y probados con tus textos de verdad, escríbeme y te cuento cómo lo hacemos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un prompt en inteligencia artificial?

Es la instrucción que le escribes a una IA como ChatGPT, Claude o Gemini para que haga algo por ti. Del prompt depende la respuesta: la IA solo puede trabajar con la información que le has dado.

¿Cómo se escribe un buen prompt?

Incluyendo cinco piezas: el papel que quieres que adopte, el contexto de tu negocio y tu cliente, la tarea concreta con números, el formato de salida y los límites de lo que no quieres. Con esas cinco, la respuesta cambia por completo.

¿Cuánto tiene que medir un prompt?

Lo que haga falta para que se entienda. Un prompt útil suele ocupar entre cuatro y diez líneas. Escribirlo te lleva dos minutos y te ahorra reescribir el resultado entero.

¿Sirve el mismo prompt para ChatGPT, Claude y Gemini?

Sí, en general. Cada una tiene su estilo y te dará respuestas algo distintas, pero un prompt bien escrito funciona en las tres. Si cambias de herramienta, prueba el mismo y ajusta lo que veas.

¿Hace falta estudiar ingeniería de prompts?

Para el día a día de un negocio de servicios, no. Con explicarte bien y guardar los prompts que te funcionan vas sobrada. Otra cosa es montar automatizaciones donde el prompt se ejecuta solo cientos de veces: ahí sí merece la pena afinarlo.

¿Puedo fiarme de lo que me responde la IA?

Del texto sí, de los datos no. Fechas, cifras, leyes o fuentes hay que comprobarlas siempre, porque las inventa con una seguridad pasmosa. Tú das el visto bueno final.

Puntos clave

  • Un prompt es la instrucción que le das a la IA: de lo que le cuentes depende lo que te devuelve.
  • Un buen prompt lleva cinco piezas: papel, contexto, tarea, formato y límites.
  • El contexto es lo que más se salta la gente y lo que más se nota en la respuesta.
  • La primera respuesta es un borrador: corrige en la misma conversación en vez de empezar de cero.
  • Guarda los prompts que te funcionen y dejarás de escribir desde cero cada vez.

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Ana, fundadora de Goana

Escrito por

Ana · Goana

Soy goana. Ayudo a mujeres emprendedoras a que su negocio deje de depender de ellas a todas horas, con páginas web, automatizaciones e IA, todo explicado fácil. Aquí te cuento lo que aplico yo en el día a día.

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